
La pintura de Gustav Klimt (1862-1918) se mantiene hasta 1910 dentro de un estilo caracterizado por la unión entre lo abstracto y lo real, siluetas esfumadas y preciosismo detallista de pretensiones caligráficas; preocupado además por temas universales como el amor sensual, la muerte y el universo lo que realmente inquieta de Klimt, es la sensación del paso del tiempo y sus secuelas sobre el comportamiento humano. Su pintura simboliza la naturaleza mutable y efímera de nuestras acciones y sensaciones y fundamentalmente se ve esto en el óleo de 1905, cuyo original guarda la Galería Nacional de arte moderno de Roma, con el tema de las tres edades femeninas.